No hay mal que por bien no venga. Paula Díaz

28.09.2015 13:34

No hay mal que por bien no venga

 

Era un día de primavera, el sol había salido más reluciente que nunca, desde fuera se escuchaba a los pájaros cantar.

 

Aquella noche fue una de las primeras que pude echar ojo. Fui a la cocina y me hice un café con tostadas, después me fui al baño y me pegué una ducha. Aquel día no necesitaba darme prisa ya que era mi día libre y quería aprovecharlo al máximo. Decidí por ir a mirar un par de cosas, esa mañana no había mucho tráfico por la ciudad a si que no me costo llegar al centro. Justo cuando iba a aparcar noté un fuerte golpe que venía de la parte de atrás del coche, me quedé aturdida durante unos instantes, enseguida que el conductor del otro coche me dio vino a ver si necesitaba ayuda, yo estaba verdaderamente cabreada indudablemente él había tenido la culpa. Salí del coche enfurecida y fui a mirar la parte del coche que se había llevado el golpe, estaba bastante afectada, él era un chico joven más o menos de mi misma edad debía de rondar los 22 años, no dejaba de pedirme disculpas, yo apenas lo escuchaba solo quería arreglar los papeles del seguro y irme a mi casa.

El chico se presento, se llamaba Marc, la verdad es que parecía bastante arrepentido. Faltaban unos papeles de su coche que justamente tenía en su casa. Él sabía que yo estaba bastante enfadada así que no quería imaginarse como me podría al decirme que le faltaban esos papeles, entonces con mucha delicadeza me pregunto que que tal me iba el vernos por la tarde y tomar algo que el invitaba y así me daba los papeles que faltaban. No me quedó más remedio que aceptar.

Me fui a mi casa a comer, después de haber pasado aquella mañana desastrosa, de camino a casa fui analizado toda la situación me pare a pensar y había sido un accidente tampoco tenía porque ponerme así. Marc era bastante guapo, alto, moreno con unos ojos grandes y de color verdes, después de como me había comportado con él se porto bastante bien al invitarme a tomar algo. Después de comer fui al armario, no sabía que ponerme ¿Estaba nerviosa? No podía ser, cogí uno de mis conjuntos favoritos y me fui a arreglar. Ya estaba lista y aun quedaban dos horas para verle ¿ como podía ser, de donde habían salido estas ganas de volver a ver?

Después de estar esperando, llegó la hora y fui hacia el lugar donde habíamos quedado. Llegue y hay estaba sentado, enseguida que me vio se levanto y me invito a sentarme. Después de algunas horas de charlas y risas me olvide por un instante de todo lo que había pasado, hasta me olvide de pedirle aquellos papeles. Aquella noche me invito a cenar, y se podría decir que fue una de las mejores noches de mi vida.

Porque como dicen “No hay mal que por bien no venga”.

Aquella noche fue una de las primeras que pude echar ojo. Fui a la cocina y me hice un café con tostadas, después me fui al baño y me pegué una ducha. Aquel día no necesitaba darme prisa ya que era mi día libre y quería aprovecharlo al máximo. Decidí por ir a mirar un par de cosas, esa mañana no había mucho tráfico por la ciudad a si que no me costo llegar al centro. Justo cuando iba a aparcar noté un fuerte golpe que venía de la parte de atrás del coche, me quedé aturdida durante unos instantes, enseguida que el conductor del otro coche me dio vino a ver si necesitaba ayuda, yo estaba verdaderamente cabreada indudablemente él había tenido la culpa. Salí del coche enfurecida y fui a mirar la parte del coche que se había llevado el golpe, estaba bastante afectada, él era un chico joven más o menos de mi misma edad debía de rondar los 22 años, no dejaba de pedirme disculpas, yo apenas lo escuchaba solo quería arreglar los papeles del seguro y irme a mi casa.

El chico se presento, se llamaba Marc, la verdad es que parecía bastante arrepentido. Faltaban unos papeles de su coche que justamente tenía en su casa. Él sabía que yo estaba bastante enfadada así que no quería imaginarse como me podría al decirme que le faltaban esos papeles, entonces con mucha delicadeza me pregunto que que tal me iba el vernos por la tarde y tomar algo que el invitaba y así me daba los papeles que faltaban. No me quedó más remedio que aceptar.

Me fui a mi casa a comer, después de haber pasado aquella mañana desastrosa, de camino a casa fui analizado toda la situación me pare a pensar y había sido un accidente tampoco tenía porque ponerme así. Marc era bastante guapo, alto, moreno con unos ojos grandes y de color verdes, después de como me había comportado con él se porto bastante bien al invitarme a tomar algo. Después de comer fui al armario, no sabía que ponerme ¿Estaba nerviosa? No podía ser, cogí uno de mis conjuntos favoritos y me fui a arreglar. Ya estaba lista y aun quedaban dos horas para verle ¿ como podía ser, de donde habían salido estas ganas de volver a ver?

Después de estar esperando, llegó la hora y fui hacia el lugar donde habíamos quedado. Llegue y hay estaba sentado, enseguida que me vio se levanto y me invito a sentarme. Después de algunas horas de charlas y risas me olvide por un instante de todo lo que había pasado, hasta me olvide de pedirle aquellos papeles. Aquella noche me invito a cenar, y se podría decir que fue una de las mejores noches de mi vida.

Porque como dicen “No hay mal que por bien no venga”.


 

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